custodia compartida, pareja con su hija

CUSTODIA COMPARTIDA. Un nuevo desafío para las familias

Custodia Compartida

Actualmente en México, 33 de cada 100 parejas que contraen matrimonio, terminan divorciándose, sin que se cuente con algún registro de las parejas que terminan sus relaciones de concubinato o lo que comúnmente se conoce, como unión libre, y afrontar un divorcio o la terminación de una relación de pareja cuando hay hijos en el hogar no es nada sencillo.
 
Un procedimiento de divorcio o de terminación de concubinato, cuando hay hijos de por medio, no implica solo el rompimiento de la relación de pareja, también implica un cambio en las relaciones entre los niños y sus padres, un reajuste del ecosistema familiar en el que los niños se desarrollaban, pues recordemos que hay una terminación de la relación de pareja, pero no una terminación de la relación con los hijos.
 
De acuerdo con la la Ley General de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes (LGDNNA), los menores tienen derecho a vivir en familia, en un entorno que les permita desarrollarse de manera plena e integral, sin embargo, ante circunstancias como una separación o divorcio, tendrán derecho mantener relaciones personales y contacto directo y regular con ambos progenitores/as. Tomando vital importancia la figura de la custodia compartida, toda vez que los niños quieren y necesitan de ambos padres.
 
La custodia compartida es una figura jurídica que permite que ambos progenitores disfruten y se responsabilicen de igual manera respecto de sus hijos, de tal forma que viven con cada uno de ellos por periodos de tiempo iguales. De este modo, los niños suelen pasar la mitad del tiempo con su padre y la otra mitad con la madre, determinándose una semana con la madre y una semana con el padre, aunque existen casos en los cuales los padres prefieren repartirse por quincenas o incluso por meses, logrando así que los menores no vean alterada su relación afectiva con ninguno de sus padres.  
 
En México y otros países como Estados Unidos, Gran Bretaña, España, Francia e Italia, la custodia compartida de menores se ha convertido en un tema cada vez con mayor relevancia, donde el bienestar de los niños se sitúa en el centro de las decisiones.  Maxime, considerando que la Suprema Corte de Justicia de la Nación ha establecido en sus criterios que padre y madre están igualmente capacitados para atender de modo conveniente a sus hijas(os), señalando que la decisión sobre quién detentará la guarda y custodia de los menores no debe basarse en prejuicios de género, estableciendo que tanto hombres como mujeres cuentan con las herramientas necesarias para el cuidado adecuado de niñas, niños y adolescentes.
 
Sin embargo, actualmente en México, según las estadísticas judiciales, la custodia monoparental, es decir la que se concede a un solo padre, se otorga, al menos, en un 80% de los casos a la madre, lo que implica para la madre custodia una responsabilidad presencial, emocional, afectiva, manteniéndola en el papel de principal cuidadora, y conservando el padre no custodio el papel de proveedor, al decretar el pago de una pensión alimenticia.
 
No obstante, no debemos pasar por alto, que, a pesar de la introducción del Registro Nacional de Obligaciones Alimentarias para garantizar el desarrollo integral de los menores, las cifras revelan que 3 de cada 4 hijos de padres separados en México no reciben la pensión alimentaria que les corresponde. Lo que implica que el 80% de las madres custodias, además de encargarse del cuidado y atención de los hijos, deben de incorporarse a la vida laboral a fin de lograr satisfacer las necesidades económicas a las que se enfrentan posterior a una separación o a un divorcio, pues incluso ante dichas circunstancias se ven en la necesidad de inscribir a sus hijos pequeños en guarderías o apoyarse en redes familiares a fin de que sean auxiliadas en el cuidado de los menores mientras ellas salen a trabajar, teniendo las madres custodias un exceso de responsabilidades en relación con sus menores hijos.
 
Cobrando importancia la figura de la custodia compartida, la cual representa beneficios tanto para los padres como para los hijos, siendo la más evidente el preservar la relación con ambos padres, lo que permite a los niños  conservar un clima familiar lo más parecido  lo que tenían previo a la separación de sus padres, manteniendo una relación cercana con ambos padres, lo que permite a los niños poder disfrutar de la  compañía y cuidados de sus padres a partes iguales, lo que hace que todos puedan mantener una relación de apego sólida, lo cual es especialmente importante para su desarrollo emocional y psicológico.
 
Otro beneficio importante, es la distribución equitativa de responsabilidades relacionadas con los hijos, lo que alivia la carga de un solo progenitor y permite a ambos padres participar activamente en la vida de sus hijos y a su vez tener una relación entre los padres más equilibrada, ya que ambos progenitores cuentan con las mismas responsabilidades, dejando de lado interacciones negativas tales como “yo me hago cargo de todo y contigo solo disfrutan de los fines de semana” “yo soy el papá o mamá mala mientras tu eres el divertido que no le dice nada”, pues tiempos iguales, implican buenos momentos para ambos progenitores, pero también situaciones problemáticas o difíciles que cada uno deberá de resolver en beneficio de sus hijos.
 
De igual manera el régimen de custodia compartida evita problemas económicos con la expareja al hacerse cada uno de los padres cargo de la mitad del tiempo y, por lo tanto, de las obligaciones económicas, pues la semana que el menor este con la madre, esta absorberá todos los gastos de los menores, siendo lo mismo para el padre durante la semana que se encuentren con él, evitando así un carga económica y de responsabilidades desmedida para uno solo de los progenitores.
 
La custodia compartida es una opción legal y viable en México que ofrece múltiples beneficios a los niños y sus padres. No obstante, también requiere de una buena comunicación entre los padres y de un compromiso de los padres, pues si bien la relación de pareja se puede terminar, cuando se tienen hijos no debe de romperse el lazo con ellos, pues existe un compromiso compartido de crianza y responsabilidad que es permanente.
 
La capacidad de los padres de demostrar que pueden seguir adelante con sus vidas es fundamental para el desarrollo favorable de niños y niñas, aun en una situación como lo es la separación o un divorcio, de considerar una custodia compartida, es importante buscar asesoría legal y tomar decisiones priorizando en todo momento el bienestar de los hijos.

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